Si tuviéramos que maldecir una cuestión
del vivir como humano ser; social, dualizado,
dialéctico, irracional y lógico, ambicioso,
belicoso y compasivo por gracia o por sensatez;
esa no sería la criticada necesidad del cuerpo
sino el ingenio de la mente primario: lenguaje tramposo.
En la obra humana, mentira o verdad, esta última se refleja, pues
siempre sale el verdadero ser del fondo del hoyo.
Tan sinceros somos, que en crear este habla
por mística iluminación bautizamos
el mentir y no su opuesto
que requiere componer
una frase para
aprobación dar
a la verdad.

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